Quién te acompaña

Sobre mí

Ruth sonriendo en las dunas

Hola, soy Ruth.

Soy profesora de yoga y fundadora de Amaryyo Yoga, un proyecto que nació hace más de 13 años en Las Palmas de Gran Canaria y que, desde entonces, no ha dejado de crecer y transformarse conmigo.

Mi camino en el yoga comenzó primero desde mi propia práctica, desde la curiosidad por entender mi cuerpo y descubrir todo lo que podía suceder cuando movimiento, respiración y atención empezaban a encontrarse.

Con el tiempo, esa curiosidad se convirtió en una forma de vida y también en mi profesión.

Ruth estirando en el jardín

Mi camino en el yoga

A lo largo de estos años he realizado más de 15 formaciones y especializaciones, explorando diferentes estilos, metodologías y formas de entender y acompañar la práctica.

Me he formado y profundizado en disciplinas como Hatha Yoga, Vinyasa Yoga, Rocket Yoga, Neurociencia en el movimiento, yoga restaurativo, yoga terapéutico, yoga sensible al trauma, yoga oncológico, meditación y pranayama, además de continuar estudiando anatomía, biomecánica y movimiento aplicado a la práctica de asanas.

Sin embargo, después de tantos años estudiando y formándome, tengo cada vez más claro que mis verdaderos maestros han sido y siguen siendo los alumnos y alumnas que pasan por mis clases.

Ruth sentada ante una pared de madera

Porque cada cuerpo tiene una historia que contarnos

La manera en la que nos movemos, respiramos, sostenemos, evitamos, compensamos o nos relacionamos con una postura puede darnos muchísima información. A través del cuerpo y de su lenguaje he aprendido a observar, escuchar y comprender mejor cómo acompañar a cada persona en su propio viaje.

Y sigo aprendiendo cada día.

No existen dos cuerpos iguales, como tampoco existen dos historias iguales. No tenemos la misma movilidad, las mismas proporciones, las mismas experiencias ni llegamos cada día a la esterilla desde el mismo lugar.

Por eso tampoco creo que exista una única manera de practicar. Hay muchas formas, muchos caminos y muchas posibilidades. No hay una forma perfecta ni imperfecta.

Hay una práctica que puede tener sentido para ti en este momento.

Ruth sentada sobre una roca en la costa

Enseñar también ha sido parte de mi aprendizaje

Durante estos más de 13 años he acompañado a muchísimas personas en sus primeras prácticas, en sus procesos de aprendizaje y también en momentos en los que su relación con el yoga iba cambiando.

He impartido clases regulares, talleres, inmersiones y más de 20 retiros de yoga, dentro y fuera de Canarias.

También acompaño desde hace años a futuros profesores y practicantes que quieren profundizar en esta disciplina a través de la Formación de Profesores de Yoga de 200 horas de Amaryyo, que actualmente celebra su 11.ª edición.

Pero mi intención cuando enseño no es conseguir que todos los cuerpos se parezcan cuando llegan a una postura.

Me interesa mucho más acompañar a las personas para que sean capaces de escucharse, comprenderse y desarrollar cada vez más autonomía dentro de su propia práctica.

Aprender a moverse desde una energía consciente. A percibir cuándo avanzar y cuándo parar. A reconocer cuándo necesitamos fuerza y cuándo necesitamos suavidad. Y, poco a poco, aprender a estar más presentes.

Porque, al final, lo único que realmente tenemos con certeza es este momento, el aquí y el ahora. Y cuanto más aprendemos a habitarlo con presencia, más oportunidades tenemos también de participar conscientemente en nuestra propia vida.

Ruth en sirsasana en la playa

El yoga que me interesa enseñar

Me apasiona la biomecánica, la anatomía y entender cómo se organiza el cuerpo durante el movimiento.

Me gusta observar por qué hacemos lo que hacemos en una postura, cómo distribuimos las fuerzas, dónde necesitamos movilidad, dónde estabilidad y cómo podemos construir una práctica más consciente y sostenible.

Pero me interesa igualmente todo aquello que no siempre podemos ver desde fuera.

  • La respiración.
  • La atención.
  • La mente.
  • Las emociones.
  • El lenguaje corporal y todo lo que nuestro cuerpo tiene que contarnos.
  • La capacidad de parar.
  • La forma en la que nos hablamos y nos relacionamos con nosotros mismos.

Porque cuando empezamos a observarnos con atención también podemos empezar a reconocer nuestros hábitos y patrones. Y cuando somos capaces de verlos, aparece la posibilidad de transformarlos.

Para mí, crecer no significa avanzar siempre hacia delante. A veces crecer también significa retroceder las veces que haga falta, equivocarnos, volver a intentarlo, desaprender aquello que ya no nos sirve y permitirnos avanzar a nuestro propio ritmo según vamos comprendiendo y aprendiendo.

La esterilla se convierte entonces en un pequeño espacio de exploración. Un lugar donde observar cómo reaccionamos, cómo nos relacionamos con la dificultad, con nuestras expectativas, con nuestros límites y también con nuestras posibilidades.

Y quizás, poco a poco, llevar algo de esa conciencia más allá de la práctica.

Y así nace Amaryyo Online

Durante mucho tiempo, Amaryyo ha sido un espacio físico: una sala, una esterilla y una comunidad con la que compartir la práctica.

Pero quería que todo lo que hemos ido construyendo dentro de esas paredes pudiera llegar también un poco más lejos.

Así nace Amaryyo Online. No como una colección de vídeos que tengas que completar, sino como una biblioteca de prácticas y herramientas a la que puedas volver una y otra vez.

Encontrarás clases de diferentes duraciones e intensidades, prácticas más dinámicas y otras más suaves, meditación, pranayama, tutoriales y programas creados para ayudarte a profundizar, explorar y comprender mejor tu práctica.

Para que algunos días puedas dedicarle una hora. Y otros, simplemente diez minutos.

Para los días en los que quieras moverte, explorar y sentirte fuerte. Y también para aquellos en los que necesites bajar el ritmo, respirar o simplemente volver a sentir tu cuerpo.

Después de todos estos años sigo creyendo que el yoga no consiste en llegar a ningún sitio. Consiste en aprender a observar dónde estás, escucharte y reconocer qué necesitas.

Sin buscar una práctica perfecta. Sin tener que hacerlo como nadie más. Simplemente aprendiendo a estar un poco más presente en tu cuerpo, en tu respiración y en tu vida.

Y desde ahí, encontrar la práctica que tenga sentido para ti hoy.

Gracias por estar aquí.
Nos vemos en la esterilla.

Ruth